Reciclaje en México: ¿qué tanto hemos avanzado?
Hablar de reciclaje en México ya no significa solamente separar plástico, cartón o vidrio. El reto es mucho más amplio: ¿qué hacemos con los residuos después de generarlos y cuánto de ellos realmente puede volver a aprovecharse?
Los datos más recientes muestran que México tiene una enorme oportunidad para avanzar hacia una gestión más eficiente. De acuerdo con el Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos 2026 (DBGIR), en el país se generan 139,902 toneladas de residuos sólidos urbanos cada día. De esta cantidad, 36.26% corresponde a materiales susceptibles de aprovechamiento.
Es decir, una parte importante de los residuos que generamos tiene potencial para dejar de ser considerado simplemente un desecho.
México genera más residuos, pero también tiene más oportunidades
La magnitud del desafío es considerable. Las más de 139 mil toneladas diarias equivaldrían, de acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), a llenar aproximadamente diez veces el Estadio Azteca cada día.
El DBGIR 2026 identifica que 40.15% de los residuos corresponde a materia orgánica y 36.26% a materiales susceptibles de aprovechamiento. Entre estos últimos se encuentran diferentes materiales que pueden ser recuperados, reciclados o reincorporados a procesos productivos.
El desafío está en lograr que estos materiales lleguen al proceso adecuado.
Uno de los datos más relevantes del diagnóstico es que solo 5% de los residuos recibe algún tipo de tratamiento y 72% no cuenta con procesos de valorización. Esto muestra que el reto del país no está únicamente en generar menos residuos, sino también en desarrollar mejores sistemas para separarlos, recolectarlos, tratarlos y aprovecharlos.
La infraestructura también representa un reto. Actualmente México cuenta con 132 estaciones de transferencia, 39 plantas de selección y 14 plantas de composta, mientras que el diagnóstico señala que la infraestructura disponible continúa siendo insuficiente y desigual.
Por eso, avanzar en el reciclaje requiere mucho más que la voluntad de separar un residuo.
El papel de las empresas en el reciclaje
Las empresas tienen una participación importante en esta transformación.
Oficinas, comercios, restaurantes, parques industriales y plantas de producción generan diariamente grandes cantidades de materiales como cartón, papel, plástico, vidrio, metales y diferentes tipos de residuos de manejo especial.
La oportunidad comienza desde el origen: identificar qué se genera, separar correctamente y contar con una estrategia que permita que cada residuo siga el camino adecuado.
Una correcta gestión puede ayudar a evitar que materiales aprovechables terminen mezclados con otros residuos y pierdan su potencial de valorización.
Además, conocer cuánto y qué tipo de residuos genera una empresa permite tomar mejores decisiones sobre frecuencia de recolección, almacenamiento, separación y destino.
De reciclar a valorizar
El reciclaje es una parte de un proceso más amplio, la valorización busca aprovechar los residuos que tienen valor económico o estratégico para reincorporarlos a circuitos productivos y comerciales, reduciendo la necesidad de utilizar materias primas vírgenes. Este enfoque forma parte de la transición hacia una economía circular.
En México, este cambio de visión también está tomando fuerza desde el marco institucional. En enero de 2026 se expidió la Ley General de Economía Circular, que contempla mecanismos para incrementar la vida útil de los productos, minimizar residuos y fomentar su recuperación, aprovechamiento y valorización.
Esto representa una oportunidad para que las empresas revisen la manera en que gestionan sus residuos y busquen soluciones que vayan más allá de la disposición final.
¿Qué puede hacer una empresa?
Avanzar hacia una mejor gestión de residuos no requiere comenzar con grandes cambios. Puede partir de acciones concretas:
- Identificar qué residuos genera la operación.
- Medir cuánto se genera y con qué frecuencia.
- Separar los materiales desde el punto de generación.
- Establecer una recolección adecuada de acuerdo con las características y volumen de los residuos.
- Buscar alternativas de tratamiento y valorización para los materiales que puedan ser aprovechados.
- Dar seguimiento a los resultados para detectar nuevas oportunidades de mejora.
La clave está en entender que el manejo de residuos no termina cuando un material sale de las instalaciones de una empresa. Ahí comienza una cadena que puede determinar si ese residuo termina como desecho o vuelve a convertirse en un recurso.
El siguiente paso: una gestión más inteligente
México tiene frente a sí un reto importante, pero también una gran oportunidad. Los datos muestran que existe una cantidad significativa de materiales con potencial de aprovechamiento y que todavía hay espacio para mejorar los procesos de recuperación y valorización.
Para las empresas, esto significa que una correcta gestión de residuos puede convertirse en parte de una estrategia ambiental más amplia.
En GISA, trabajamos con empresas y organizaciones para desarrollar soluciones de gestión de residuos que incluyen recolección, manejo, tratamiento y valorización, de acuerdo con las necesidades de cada operación.
Porque reciclar no empieza cuando un material llega a una planta de reciclaje.
Empieza mucho antes: cuando decidimos cómo lo separamos, cómo lo recolectamos y qué hacemos con él después.
¿Tu empresa ya sabe cuánto de sus residuos podría volver a aprovecharse?
No Comments